Archivos de la categoría Banca

Una fabulilla (sobre PRIM) con múltiples moralejas

–Érase una vez un banco...
–¿Me cuenta Vd. un cuento?
–Mismamente, señora.
–¿Quiérese, pues, decir que cuanto Vd. relate es pura ficción, no pareciéndose ni las personas (físicas o jurídicas) ni los lances de su aún inaudita historia a personas (físicas o jurídicas, respectivamente) y lances reales, casualidades éstas que pudieran derivar, según la naturaleza de su exposición, en responsabilidades legales, políticas o de otra imprevisible índole y gravedad?
–Considere para la totalidad de los efectos mi respuesta afirmativa a su más que retórica pregunta, un, como gusta decir a los eruditos en la materia, solemnísimo disclaimer.
–Prosiga entonces, que lo escucho con asombrado interés.
–Con su venia, señora. Érase pues un banco...
–¿Banco, caja de ahorros o sucursal de una entidad de crédito foránea?
–No entre en distingos, señora, que me echa a perder el disclaimer. Digamos que banco y sigamos adelante.
–Ea pues... y disculpe.
–Tal banco (aunque, para el caso, bien pudiera haber sido una caja de ahorros o, como bien puntualizaba, la sucursal de una entidad de crédito extranjera) tenía clientes que usaban tarjetas de crédito y débito para sus habituales fines. Cada que la usaban para comprar en un comercio o similar, la tal entidad se quedaba un cacho. Pero cuando sacaban con ella dinero de un cajero, la entidad debía abonar un pico.
–¿Y no cobraban las tan habituales comisiones?
–No, dado que sus fines eran benéficos para con sus depositantes.
–Permítame, si no le importa, anotar en mi PDA (o papel de apuntar) esto que me participa como ejemplo sin parangón de oxímoron.
–Tómese su tiempo y guárdelo en el sostén, que ahí quedará calentito, al socaire de las inclemencias del invierno mesetario y no se le traspapelará.
–Mullidamente archivado queda. Prosiga.
–Pues la tal benéfica institución financiera (me complazco, como ve, en reiterar la tan atinadamente identificada figura literaria) no sólo quería ganarse el cielo al que aspiran, cuando fenecen, las personas jurídicas sino que, además, no siendo tonta, quería retrasar el tránsito hasta el ulterioriorísimo de los anaqueles.
–Para lo que, sospecho, hay que facturar pasta gansa.
–No se le escapa una, señora. Efectivamente, a facturar y no ser facturada aspiraba.
–Como las no tan benéficas, ¿verdad?
–Como tales, mas con una no pequeña salvedad. En lugar de azuzar (incentivar, dicen ahora los pedagogos de nueva generación) a sus clientes mediante la introducción de siempre jugosas comisiones para que desdeñasen los cajeros, quisieron proceder de otra manera.
–Me intriga Vd. Soy toda orejas. ¿Qué novedoso plan urdieron?
–Pues plantearon el cultivar de alguna manera esas inercias a las que tan dados somos los homínidos superiores cuando menos gala hacemos de nuestro manido epíteto de racionales. No sé si me explico o si, por lo contrario, he dejado los conceptos como colgando y revoloteando en el sutil aire.
–Muy bien no se explica, pero le adivino la intención: zanahoria y no palo. ¿Es así?
–Equilicuá.
–Y eso, ¿cómo se hace?
–Hay maneras.
–¿Cuáles?
–Ahí llegaremos. Lo relevante del punto es que no las conocían.
–¿Entonces?
–Llamaron por teléfono.
–Ay, Dios mío, esto se acelera: abandonamos el planteamiento, nos adentramos precipitadamente en el nudo y preveo un galopante desenlace no apto para cardíacos y epilépticos (tales como mi difunto).
–Tranquilícese, señora, que no le va en ello el pan y hágase cargo que me escucha por falta de otro más simpático entretenimiento.
–¿A quién llamaron? ¡Dígame sin asomo de demora!
–A unos señores que entraron en el mundo de la consultoría como el uno y el dos en el país de los ceros.
–¿Para medrar y hacer dinero?
–Bien conoce Vd. el fabulario español.
–Aquí donde me ve, cursé bachillerato con aplicación y provecho.
–Eso la honra: quedan ya pocas como Vd.
–Y, dígame, ¿se parecían más al uno o al dos?
–En su estilo y, salvando las distancias, eran pura raíz de cuatro.
–Me hago cargo. ¿Y qué hicieron?
–No se lo puedo contar.
–¿Me va a dejar así, toda ganosa?
–Si me deja sobarle la PDA, puede.
–¿En la Renfe y cabe impúberes? No hay trato.
–¿Ve?
–¿Entonces?
–Le hablaré de PRIM.
–¿El de Reus?
–No, ése es Prim. Fíjese que yo he usado mayúsculas por doquier.
–Ya decía yo. Ya nadie se acuerda del general.
–Es que metió a los borbones en el tren de Irún.
–¡Falta aún hacen gentes de su temple y calibre!
–¿Sabe, ya que lo menciona, que tiene calle en el DF?
–¿Donde las putillas?
–¿Putillas? Verdaderos putones verbeneros. Pero, eso sí, aseadas: se asperjan el chumino con ladillol. Y algo de inglés hablan.
–Es de ley, teniendo la embajada de los Estados Unidos de Norteamérica a tiro de piedra.
–¿Conoce Vd.? Me sorprende.
–¡Mundo tuve! Atropellaron tanto gringo rijoso cruzando Reforma que tuvieron que poner un semáforo.
–Nos aleja tanto circunloquio del meollo de nuestra conversa. Déjeme hablarle de PRIM con mayúsculas por doquier, que del otro ya se ocuparon a trabucazos y no hay remedio.
–Siga pues. ¿Quién es ese otro PRIM?
–No es un quién sino un cómo. PRIM quiere decir Patient Rule Induction Method...
–Madre mía, ¡en inglés y !
–Es que nació a medio camino de Stanford, que fue México y ahora no, y Australia. Y algún nombre había que ponerle.
–¿Y cuál es su naturaleza o condición?
–Pues verá: se trata de un algoritmo (palabra de origen árabe, para que luego digan y maldigan) de minería de datos que permite encontrar zonas del espacio muestral donde una variable objetivo tiene un comportamiento singular y sobresaliente respecto a la media.
–Su cuento está cada vez menos claro y tendrá que dignarse a ofrecerme un ejemplo meridiano.
–Para eso comencé mi historia hablándole de bancos y tarjetas. Digamos que tal banco tiene x clientes y asociadas a cada uno de ellos, tropecientasmil variables (edad, ingresos anuales, dirección, cuotas satisfechas a la Real Asociación Colombófila de la Alpujarra, etc.). Por otro lado, una variable que mide en qué grado usa, por decir algo, su tarjeta de crédito...
–Lo sigo con más interés que aprovechamiento y más perplejidad que ninguna de las anteriores...
–Pues verá, mete todas esas variables a un ordenador, así, tal cual, sin mayores contemplaciones, pulsa el pley, se toma unas cañas, regresa... ¿y qué se encuentra?
–¡Ay, qué emoción...! ¿Qué? Dígamelo, que me reconcome la intriga...
–Pues se encuentra unos hiperrrectangulillos.
–¡Nunca lo hubiese imaginado! ¿De qué pasta y hechura son los tales?
–No tienen pasta ni hechura: los hiperrectangulillos son, hablando de manera más vecina al común entender, grupos de clientes que, por una parte, son similares respecto a ciertas variables descriptivas y, por la otra, tienen un comportamiento homogéneo en cuanto a la medida objetivo, siendo ésta, a su vez, muy distinta de la media.
–Sigo sin verlo claro.
–A ver, imagine que la tal variable objetivo es el ratio o cociente entre el dinero que sacan los clientes de los cajeros y la suma de sus compras con tarjeta...
–Eh...
–Es decir, pintamos una rayica (que significa dividir), ponemos arriba la plata del cajero y abajo lo que paga con la tarjetica. Y nos fijamos en si pesa más lo de arriba que lo de abajo.
–Claro, ahora me apercibo: lo de arriba son liabilitis y lo de abajo, asets...
–¡Me sorprende Vd.! Gasta un spanglish tan cacofónico como impreciso. ¡Y sin saber de lo que habla, como si fuese toda una consultora yunior con ambiciones!
Desespabilada que es una. Y sin hacer la mili, ¡fíjese!
–No es enteramente así, pero como si lo fuese. En resumen, si el cocientico es alto, el cliente es un pesado que le hace agujeros al banco (o caja de ahorros...). Si es bajo, lo contrario; y al cliente habría que darle besos en la frente.
–Cargo me hago.
–Entonces, un hiperrectangulillo contiene, pongamos por caso, a clientes de lo que otrora fue el Reino de Aragón, que ganan menos de 100.000 pesetillas al mes, que viven en casa alquilada y no tienen churrumbeles. Y resulta que éstos son, de entre los pesados, los que más.
–¡Menuda cuadrilla! Seguro que Botín los ponía tiesos a comisiones.
–Puf, ése (note que acentúo según la gramática vieja) les mandaba los sicilianos a casa...
–Bueno, ¿y qué hace un banco (o caja...) benéfico con tal hiperrectangulillo?
–Vaya por orden y no queme etapas en falso, que el diablo se nutre de ambigüedades: los consultores dan al pley, sacan los rectangulillos, los imprimen en cuartillas, clavan éstas con chinchetas en una corchera y luego, en peticomité, junto con los resabidillos del banco acuerdan qué hacer con los sujetos que contiene cada uno.
–¡A los mañicos de su ejemplo les podían rifar unos botes de malocotón en almíbar si usaban menos el cajero!
–Ahí tiene Vd. toda la razón del mundo y me quita las palabras de la boca y las ideas de las intrincadas convoluciones frontales de mi cerebro. Pero bueno, tampoco me enfado con Vd. porque con lo que iba a ilustrarla es todo viejo y reconocido de casi todos: conoce, primero, a tus clientes (y ayúdate de PRIM para tal fin) y, después, mira a ver qué haces con ellos (la rifa de los que Vd. llama malocotones es una estupenda idea propia de un avezado mercadólogo).
–¿No me diga que en la tal entindad bancaria (o...) no procedieron de tal guisa?
–Podría decirle si no fuese porque Cide Hamete Benengelí, de cuyos desorganizados papeles aprendí el cuentecillo que le relato, llegado al punto que contestaba su pregunta, derramó café sobre el legajo y se corrió la tinta. Es como si yo le contestase con la boca llena de polvorones: oiría ruido, se le llenaría el escote de migas, pero no se enteraría de nada. Además, gana Vd. con eso que, de confesarle la verdad, luego habría de matarla para que no divulgase el secreto.
–Mejor, pues, permanecer sumida en la contumaz ignorancia. Pero, dígame, eso de PRIM, siendo cosa tan fina, ¿cómo es que no se conoce más y mejor y se aplica con más diligencia y oportunidad? ¿Es acaso una de esas teorías...?
–¿Teoría? Es teoría y praxis, señora. Una praxis la mar de práctica. Tanto que puede descargársela a su computadora sin aflojar un ochavo.
–Y usarse, ¿se usa?
–¡Y tanto! Allá en París...
–¡Tierra de masones! No me vale ejemplo alguno allende los Pirineos. ¡En París! Lo que no es tradición...
–Pues sí, señora, sí, en París hay una empresa que gana dinero a espuertas con una variante de PRIM.
–Y Vd. que parece tan gabachuzo, ¿por qué no se va con viento fresco a trabajar con ellos?
–No me tiente, señora, no me tiente ni me salga con carpetovenicidades extemporáneas, que me lío la manta a la cabeza... ¡No estoy de humor!
–Tampoco se me ponga así... Disculpe, pero es que cuando me acuerdo de lo que les hicieron a Daoiz y Velarde me hierve la sangre... ¡Y eso que han pasado ya 201 años y pico de aquello!
–Dispensada... y, ¿por dónde íbamos?
–No me acuerdo, pero déjeme que le haga una pregunta: si la cosa es tan buena, ¿por qué no se la conoce más?
–Por lo de siempre: la idea está encriptada.
–¿Encriptada?
–Sí, en párrafos llenos de texto y en inglés.
–¿Sólo se encuentra en ese enlace?
–¡Qué va! De hecho, la idea aparece explicada de manera sustancialmente más accesible en la biblia de la minería de datos. Pero igualmente encriptada por el mismo y arcano procedimiento.
–¿Llama Vd. encriptar a escribir de manera ordenada y lógica?
–¿Con letras? Sí. La gente ya ha perdido la capacidad de leer texto y le abruma el negro sobre el blanco. Si quiere que algo no se se sepa, escríbalo con buena sintaxis, cuidada ortografía y lógicamente riguroso discurso.
–Vd., tan avanzado en unas cosas, parece un carca en otras.
–¡Qué va! El lenguaje escrito es cada día más ideográfico. Volvemos a los alfabetos egipcio y chino (pero con colorines). ¿No se da cuenta?
–No me había apercibido, pero si Vd. lo cree así... ¡será!
–Y eso que el nuestro fue ideográfico en sus orígenes, ¿sabía? El progreso mal entendido cela corrientes regresivas...
–¡Ni que siguiese Vd. a Donoso Cortés en tuiter!
–¿Sabía Vd. que la letra A representaba una vaca?
–No tenía conocimiento.
–¿Se lo demuestro?
–Venga, ¿cómo?
–Haga el pino y yo profiero la A mayúscula.
–¿A la de tres?
–A la de tres: uno..., dos..., ¡tres! AAAAAAAAA
–Ya.
–¿La ha oído boca abajo?
–Talmente. Igualica que una res. ¡Alberga Vd. saberes güikipédicos!
–Y Vd. tiene las enaguas hechas un zarrio.
–Es la crisis. Y Vd., poco cababallero, por mirar.
–Pues sepa Vd. que cada civilización giró la susodicha letra noventa grados hasta que la dejó boca abajo, como colgada de una viga.
–Esta digresión erudita nos aleja del meollo de su fabulita, ¿sabe?
–Convengo, pero en su esencia, moralejas y todo, la doy por finiquitada. ¿Cree que le aportará provecho?
–No lo descarto, aunque su natural campo de aplicación resulta, cuando más, tangencial a mis domésticos y consuetudinarios quehaceres.
–Ya siento haberle dado la chapa, pero, o participaba mi fabulilla o me ésta me reconcomía por los adentros.
–No se me ponga así. ¿Quiere medio clines?
–No es para tanto; además, he de apearme: veo acercarse un revisor.
–¿Viaja sin billete?
–Es norma de la empresa: por recortar gastos, no paga el kilometraje.
–Entiendo.
–Tenga Vd. buen día.
–Igualmente, fue un placer.

Lecciones de economía de un ignorante. ¿De dónde sacan margen los bancos?

Pereza me da hablar de lo mismo, pero estas noticias:

 Cincodías

Jorge Zuluaga en Expansión

Si hay una desbandada de clientes en los productos de "alto" margen positivo a productos con alto margen negativo (tipos ridículos intereses superiores al 3%) entonces, ¿estará una entidad bancaria dispuesta a perder dinero? ¿Hasta dónde podemos llegar para retener los saldos? ¿Cómo influye al coeficiente de caja?

Yo sé perfectamente como se solventa esta situación, pero no quiero parecer cansino: quito de aquí para ponerlo allí.

Lecciones de economía de un ignorante. Caen los beneficios y nos dejan colocar preferentes

Vértigo me da leer esta noticia de Expansión. El beneficio cae porque aumentamos nuestras reservas pero seguimos con emisiones donde el último en disponer del dinero es el dueño. El Banco de España permite estas emisiones para mejorar los ratios de solvencia, al dueño del dinero "le garantizan" un alto interés y al final esta "garantía" no es tal porque la entidad emisora no tiene beneficios. Cuando el dueño del dinero quiere recuperarlo la entidad le dice que en el mercado secundario los títulos que tiene valen la mitad. ¿Esto es un engaño? Pues no, es perfectamente legal.

El problema vendrá cuando las entidades emisoras no puedan pagar "el cupón" de las preferentes. Y en ese momento vendrá la cacerolada de los clientes a las puertas de las oficinas de la entidad. Alguien puede pensar que estoy exagerando la situación, pero no hay que descartarla. Veamos, toda Europa está creciendo, para evitar la inflación tenemos que subir los tipos, si subimos los tipos sube la morosidad y si sube la morosidad... la banca española estará en muy mala situación y no podrá pagar el cupón. ¿Soy un poco alarmista?

Además en el contexto actual la economía española está peor que la europea por lo que la subida de tipos tendrá peores consecuencias. Por esto me voy a atrever a dar una fecha y un lugar en el que se producirá la primera cacerolada de los dueños del dinero engañados por una entidad emisora de preferentes. El Paseo de la Castellana en Madrid en el segundo trimestre de 2011 se llenará de personas que han sido engañadas. El tiempo me dará la razón o me la quitará en parte.

Saludos.

Lecciones de economía de un ignorante. No me dan hipoteca

En una boda, en el aperitivo de entrada un amigo me pregunta:

-Raúl, ¿por qué en los bancos no me dan una hipoteca?

-Porque eres una inversión. ¿Por qué voy a invertir yo en ti? Para una entidad bancaria eres una inversión.

-No pido el 100% del valor de tasación de la vivienda. Me pueden avalar mis padres y por si fuera poco mi nómina puede asumir una cuota mensual muy alta. Pero ntro en la oficina y poco más y se ríen de mi.

-Mira, me voy a comportar como un banco. Y lo primero para saber si puedo invertir en ti es conocer cuanto cuesta tu vivienda.

-Me he buscado pisos por 240.000 €, evidentemente no pido el 100%, tengo algo ahorrado, aunque hay que tener en cuenta los gastos de formalización, escriturado y comprarme unos muebles; aunque para los muebles siempre puedo tirar de tarjeta.

-Bien, tu piso ahora vale 240.000, se irá depreciando un 10% todos los años hasta que la situación cambie. Ahora mismo no hay demanda y como soy un gran banco y mi situación de morosidad está empeorando ya no deseo más pisos que van perdiendo su valor.

-Hombre, el piso está en un barrio nuevo en "Sebastopol", no creo que pierda tanto valor.

-Tu piso a mis efectos tiene una tasación 150.000 € te puedo dar 120.000 €

-¡La cerveza te ha sentado fatal Raulito! Me estás dando el 50% del valor.

-No puedo asumir más. Si te doy  más del 50% no me garantizo mi inversión. Además tienes que contratar una hipoteca "tunel" que te proteja de las subidas de tipos. Sigue leyendo Lecciones de economía de un ignorante. No me dan hipoteca

Bajar los tipos a la japonesa. Al 0%

Leo con preocupación: El servicio de estudios del BBVA estima que el BCE bajará los tipos al 0 en los próximos meses. Esto, que puede parecer una buena noticia, al ahora escribiente le da pánico. Entiendo que esa medida es la última que debería tomar Trichet, sería LA MEDIDA necesaria si la crisis estuviera en la cúspide, al igual que se ha hecho en EEUU. "Sólo cuando el túnel esté en la más absoluta oscuridad es cuando puede volver otra vez la luz"; así empieza uno de los programas de radio más longevos de España y es una frase que define el comportamiento del BCE. Con todo esto debemos asumir que la crisis ha de empeorar y que los síntomas de mejora tienen más de "síntomas" que de "mejora".Y yo me pregunto ¿pueden bajar los tipos por debajo del 0%? No me imagino penalizar a las entidades bancarias por retener el dinero, me parece absurdo.

Está claro que estamos jodidos, pero bien jodidos. Sigue leyendo Bajar los tipos a la japonesa. Al 0%

Me preocupa el pequeño ahorrador (II)

¿Dónde meto mi dinero? Esa es la pregunta que se hacen todos los ahorradores. Los productos financieros en los que invertir los podemos dividir en:

  • Productos de renta fija
  • Productos de renta variable
  • Productos mixtos
  • Fondos de inversión
  • Derivados

En los productos de renta fija el inversor conoce a priori la rentabilidad que le va a producir su dinero. Los más habituales son las IPF en los cuales el banco reporta una rentabilidad monetaria o en especie por mantener el dinero del inversor. También tenemos la Deuda Pública producto de gran liquidez y bajo riesgo. Las cédulas hipotecarias y las obligaciones y bonos aunque ofrecen buenas rentabilidades pueden quedar más lejos del pequeño ahorrador debido al plazo y en el caso de las cédulas da un poco de terror que el respaldo sean los activos bancarios. Sigue leyendo Me preocupa el pequeño ahorrador (II)

La nueva burbuja de los bancos

Si vemos que nos estalla una burbuja creamos otra.

 Cuando yo era pequeñito había un tipo con gafas que salía por la tele haciendo burbujas de jabón enormes:

Burbuja muerta burbuja puesta

Observesé como el tipo este genera otra burbuja de jabón a partir de una enorme, además esta nueva burbuja está llena de humo. Que magnífico espectáculo montaba este tipo, a mí me encantaba, le imitaban con Fairy y un boli Bic en la cocina de mi casa, incluso me eché algún piti que compraba en el kiosko a duro. Este artista es uno de los grandes genios de los años 80-90 a pesar de su chaleco. Pues la banca española está haciendo lo mismo que este tipo del chaleco.  Las manos a la cabeza he me llevado al leer esto. Sigue leyendo La nueva burbuja de los bancos

La Batalla de las nóminas. Seguimos buscando el dinero nuevo

Cuanta falta está haciendo el dinero nuevo.

El año pasado tuvimos la guerra de los depósitos, con lo que el pequeño ahorrador salió ganando y este año tenemos la Batalla de las nóminas:

la "Caixa" y su programa Nómina Multiestrella

Banesto con Rafa Nadal

BBVA se adapta

ING y su cuenta nómina

Y algunos más que seguro me estaré dejando. La idea es captar nuevas nóminas, pero en este caso dudo que el cliente sea el que más se ve beneficiado, sin embargo las cuentas de resultados podrán respirar más a gusto.

Estaré atento a esta batalla.

Me preocupa el pequeño ahorrador (I)

El año pasado ya hice referencia a los depósitos bancarios de bajo margen. Fue el inicio de la guerra por el pasivo de los bancos y cajas, que empezaban a tomar posiciones para "fusionar" otras entidades más pequeñas que habían crecido a costa del activo y ante un escenario de incremento de la morosidad podrían encontrarse en una situación de falta de liquidez. Esto lo anuncié y se está produciendo en nuestros días.

 La guerra de los depósitos para captar pasivo fue muy beneficiosa para el pequeño ahorrador. Pero se produjo en una situación con los tipos al 4,25% que permitían incluso llegar a un 5% TAE si se movía el dinero con un poco de talento, ahora mismo tenemos los tipos al 2% y todos los bancos quieren aumentar su margen para seguir creciendo a ritmos de años anteriores; de este modo están ofreciendo al cliente con 30.000 euros ahorrados depósitos al 2,5% TAE, menos de la mitad que hace un año.

En realidad los tipos tan bajos son una buena noticia para unos y una mala noticia para otros. Ahora que se habla de la mala gestión de los bancos y empresas, y nos negamos a que reciban ayuda del Gobierno ya que los problemas vienen derivados de su mala gestión, muchos ahorradores pueden opinar que la "mala cabeza" de aquellos que compramos una vivienda en plena burbuja inmobiliaria están haciendo que mis ahorros no rindan como debieran. Para evitar la morosidad de los que no supimos ver que no era momento de comprar una vivienda, ya que estaban inflados los precios, yo no puedo recibir unos interesés que me compensen por ahorrar.

Sé que es una opinión un tanto subversiva pero todos aquellos que acusan a las entidades financieras de mala gestión y reniegan de la ayuda de los gobiernos que piensen que la bajada de tipos para evitar la mora no es una ayuda de los gobiernos para todos, si no para aquellos que alimentaron la mala gestión de los bancos.

Busca la relación: Deuda Subordinada y Cajas catalanas

No tengo tiempo de comentarlas pero no es muy necesario....

Emisiones de Deduda Subordinada

 Problemas en las cajas catalanas

 Hay 15 días de diferencia entre ambas. Resumo muy rápido. Liquidez en Caixa y Sabadell y Cajas catalanas muy "jodidillas". Blanco y en botella.  Una pregunta: Quién controla las emisiones de deuda subordinada. Parece ser que no soy el único que se lo pregunta:

Interesante comentario.

Podíamos hacer una porra: Comprador - comprado.